Fescora25-1.jpegEl pasado sábado 27 de julio, Corral de Almaguer volvió a vestirse de cultura con una nueva edición de la ya tradicional Noche de Cine Fescora, una cita veraniega que, organizada por la Asociación Amigos de Corral, ha conseguido consolidarse en el calendario cultural del verano. Este evento, que acerca a los corraleños una cuidada selección de cortometrajes del Festival Internacional de Cortometrajes de Villacañas (FESCORA) y que organiza la asociación de mujeres ATENEA, ofreció una vez más una velada cargada de emociones, reflexión y talento audiovisual.

La novedad este año no estuvo en el contenido, sino en el continente. Aunque el espíritu del evento se mantuvo fiel a su esencia, el emplazamiento cambió. En esta edición, la proyección se trasladó al patio de servicio de la casa solariega Ladrón de Guevara, un imponente y recién reformado edificio (con nombre de linaje cinematográfico, por cierto), cedido generosamente para la ocasión por su propietaria María Fernanda Pignatelli. Un cambio de escenario que aportó carácter y encanto al evento, sin perder el ambiente cercano y cálido que lo caracteriza.

La noche fue amable: cielo despejado con cubierta estrellada, temperatura perfecta y un aforo aproximado de 160 personas. El silencio expectante antes de cada proyección y los aplausos tras el último fotograma dejaron claro que el público estaba disfrutando desde el principio.

La selección de cortometrajes, como es habitual, fue variada y de gran calidad. Con una duración breve pero una carga emocional intensa, los títulos proyectados ofrecieron un recorrido por los matices del alma humana: humor en Tumbas vecinas y El trono, ternura en Marujasolidaridad y sensibilidad poética en 24/7 y La chica de los ojos saltones y el chico de las piernas de alambre, y una buena dosis de ironía y crudeza en Cuarentena, Malegro verte y 8 de Febrero.

Más allá de la emoción, los cortos también invitaron a pensar. Las temáticas abordadas tocaron de lleno algunos de los grandes retos del siglo XXI: la soledad de los mayores, los fallos en los sistemas de acogida y protección social, el abuso de poder, la violencia sexual o la ambición política sin ética. Cine comprometido que no solo entretiene, sino que interpela.

La sorpresa llegó con un toque local y esperanzador. Fuera de programa, se presentó el microcorto

Hombre hecho de mujeres, creación del joven corraleño Javier García-Mochales, de tan solo 16 años. Su obra, galardonada con una mención especial en el concurso “Pioneras hoy” organizado por la web Cultura Inquieta, aportó frescura y una mirada propia que emocionó al público. Un prometedor debut que demuestra que el talento cinematográfico también germina en casa.

Así, entre risas, reflexiones y silencios elocuentes, concluyó una noche mágica. Una cita que, aunque cambió de escenario, mantuvo intacta su capacidad para reunir a una comunidad en torno al poder del cine. Porque a veces, cambiar de lugar no significa moverse del sitio.

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